imagen de los datos básicos que se registran en un disparo

Los datos de la sísmica multicanal se han adquirido con normalidad desde las primeras horas del miércoles.  La ristra de hidrófonos encapsulados en los 2 km de maguera (streamer) que arrastra el buque por popa funcionan a modo de pequeños micrófonos, y registran el eco de una señal acústica que se produce al hacer explotar una burbuja en el agua por medio de unos cañones de aire comprimido.  Esta onda viaja a través del agua hasta alcanzar el fondo marino, penetra en el subsuelo y rebota en las distintas capas y estructuras consumiendo energía y modificándose en función de su distancia y densidad. El equipo de procesado sísmico analiza las características de la señal devuelta y registrada por los hidrófonos; y a través de un sofisticado procesado matemático las convierte en una especie de ecografías del subsuelo marino que denominamos líneas sísmicas. Hoy han producido unas imágenes de calidad extraordinaria y la excitación a bordo es grande. Estas imágenes reflejan con nitidez la estructura interna del subsuelo, consecuencia de los dramáticos cambios acontecidos en la Tierra durante los últimos 300 millones de años.  Esto es, desde el momento en el que se abrió el océano Atlántico y Europa comenzó a separase de América a una velocidad promedio de algo menos de un centímetro al año. El hueco que se fue abriendo entre los dos continentes se ha ido rellenando de sedimentos desde entonces. Hoy hemos visto que en la zona en la que estamos trabajando hay más de dos kilómetros de sedimentos acumulados, ordenados en capas (estratos) y suavemente deformadas y fracturadas. El procesamiento mas refinado y laborioso, que se realizará en los próximos meses, permitirá extraer toda la información posible que trae de vuelta esta señal; después de completar un extraordinario viaje que atraviesa 1700 m de agua, 2000 m de sedimento y 300 millones de años de historia de la Tierra. La moral es alta, nos sentimos colmados de propósito.