Después de muchas vicisitudes asociadas con el mal tiempo, conseguimos trabajar a pleno rendimiento durante el último día y medio. A las 6 de la tarde llegó el contenido del  último bou a bordo, con la fauna del Burato. A eso de las 9:15 pm de ayer el último testigo de pistón se clavó en el fondo a 4600 m de profundidad. Penetró con tal fuerza que fueron necesarias 4 horas para completar todo el lance.  El esfuerzo tuvo su recompensa, 570 espléndidos centímetros de sedimento.  Una vez asegurado el material a bordo iniciamos el regreso al Puerto de Vigo. Diez horas de navegación en las que etiquetar y clasificar y preparar todo el material de trabajo para su desembarco y posterior estudio. Por delante tenemos unos meses de intenso trabajo en los que seguiremos enganchados al burato.